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“Robert Kav, que bien podría hacer de la profesión que le da de comer su nombre artístico («El ingeniero»), dio muestras de un aplomo impecable a la hora de demostrar con cuatro cartas blancas un desafío tanto de la vida como de la magia: «Es posible conseguir todo lo que deseamos aunque parezca imposible». Muchas empresas harían bien en contratarle: es un experto en motivación de empleados que hayan perdido la ilusión. Hasta luce cara de mago, con rasgos marcados y una tez que no se sabe si está más en este mundo que en el de la imaginación.”

Alfonso Armada. ABC. 15/06/2014